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La Luz del Mundo es tan grande que encandila

La Jericalla

Por Alberto Rodríguez

Tal vez hayan escuchado hablar de la Iglesia de la Luz del Mundo (situada en Guadalajara, Jalisco), por trágicos accidentes como la volcadura de camiones que transportaban a decenas de feligreses en Michoacán y Sonora. O quizá recuerden al autoproclamado Apóstol de Jesucristo, Hermano Samuel Joaquín Flores por acusaciones de violación (se rumora que todas las chicas de la comunidad, van a calentarle la cama al vocero del Todopoderoso en este mundo).

Este recinto en forma de cuerno, de rayo, de pastel de boda o de tampón de Dios, si es que es mujer, está asentado en la colonia Hermosa Provincia de la capital jalisciense. Esta semana asistieron ahí más de 330 mil miembros, provenientes de 43 países (de los cinco continentes, aclaran neuróticamente en la página de internet) para un party masivo que se trata de ingerir panes y vino consagrados y graduar a los nuevos ministros que guiarán al rebaño.

En Vice nos pareció buena idea ir a conocer la forma en la que los hermanos se enfiestan, así que llegamos alrededor de las 7:00 de la mañana. La oficina de comunicación social dio en custodia a cada periodista, quienes no podíamos ir al baño sin la vigilancia de dos soldados del cielo, o lo que sea que creen que son. Esto sólo lo hacían para fiscalizar las imágenes e información que podíamos sacar; nos decían "a esto no le puedes sacar fotos, a esto, sí". Aunque curiosamente, lo que no estaba permitido era tan aburrido que ni siquiera voy a mencionarlo.

En medio de opulentas muestras de riqueza entre la comunidad (grúas para tomas panorámicas, monitores, proyectores y una oficina de prensa bien equipada, además de que cuentan con una universidad propia) salí a las calles acompañado de mis amables halcones y fue cuestión de tiempo para que el llanto fervoroso y la euforia tomara lugar en el rostro de las personas. Le pregunté a mis guardianes el motivo del llanto, a lo que uno de ellos contestó: "Es por la emoción de tener a Dios dentro de ti". Mientras intentaba descifrar lo que me estaba perdiendo al "no tener a Dios dentro de mí" guardé silencio, fotografié lo que pude y disfruté un poco de la fiesta.

Estas son algunas de las imágenes de la jornada, la cual se me hizo extremadamente larga porque olvidé en dónde dejé estacionada mi camioneta y tuve que tomar un taxi de madrugada para llegar a ella. Pensé que estaba perdido y tendría que quedarme a rendir culto entre mujeres de cabellos kilométricos y faltas de mezclilla abajo de la rodilla. Después de todo, la Luz del Mundo es tan grande que encandila.

"Al término del servicio de Santa Cena, el Apóstol de Jesucristo ungió a 21 ministros con el diaconado, explicándoles que dicha dignidad no es para tener señorío sobre la grey, sino para estar al servicio de Dios y de las almas que han sido puestas bajo su cuidado", según dice el sitio oficial. 

 

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